Antes de la ira de dios:

La Respuesta Biblica Acerca del Momento en que Ocurrirá el Arrebatamiento

 

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Introducción

Durante la mayor parte de nuestra vida cristiana tomamos la enseñanza sobre el arrebatamiento pretribulacional como correcta. El Señor Jesús  regresaría en cualquier momento. Nosotros, nuestras familias y amigos serían arrebatados a las nubes silenciosamente y sin previa advertencia, dejando al mundo en ascuas sobre el paradero de esos locos cristianos. Escuchamos esta teoría acerca del arrebatamiento “en cualquier momento” desde los púlpitos, en la televisión y en la radio, y en los libros que leíamos. Nadie alrededor nuestro cuestionaba la veracidad de esta enseñanza. Pero un día en que nos encontrábamos leyendo Mateo 24, comúnmente llamado la Profecía del Monte de los Olivos, nos dimos cuenta de que lo que nos habían enseñado no concordaba con lo que decían las Escrituras. ¿Cómo podía ser que una enseñanza tan fundamental para la vida cristiana fuera tan diferente de lo que se podía leer en la Biblia?

Comenzamos a investigar. Releímos los evangelios. Releímos 1 Corintios y 1 y 2 Tesalonicenses. Releímos 1 Pedro y el Apocalipsis. Vimos  el arrebatamiento sin problemas, pero no lo vimos pretribulacional. Y ciertamente no pudimos ver la enseñanza del arrebatamiento “en cualquier momento” que nuestras iglesias enseñaban. Comenzamos a preguntar a nuestro alrededor, probando lo que los amigos y los familiares que estudiaban la Biblia pensaban sobre el tema. Nos sorprendimos al descubrir que muchos de ellos no creían que lo que se enseñaba en las iglesias fuera lo que la Biblia decía. Como firmes creyentes en sola scriptura (la Biblia es la única autoridad infalible e inspirada), esto nos alarmó, y descubrir la verdad se transformó en una obsesión que nos consumió durante los próximos tres años.

Durante la primera parte de este periodo, estudiamos bien poco acerca del por qué tantas personas creían en el arrebatamiento pretribulacional. Sólo queríamos conocer qué era lo que la Biblia realmente enseñaba. Escudriñamos el tema exhaustiva y metódicamente, tal como lo hacíamos a la hora de juntar información sobre otros proyectos profesionales, reservándonos la conclusión hasta tener todos los hechos claramente definidos. Como estábamos preocupados sólo por los hechos, no leímos comentarios u otros escritos que pudieran inclinarnos hacia una u otra conclusión. Pasamos casi todo el tiempo estudiando sólo la Biblia con ayuda de la Concordancia Exhaustiva Strong y sus diccionarios de griego y hebreo. Sorprendentemente, sin importar de cuál premisa o Escritura comenzáramos nuestro estudio, siempre llegábamos a la misma conclusión. Esta conclusión surgía claramente, repetidamente y sin contradicción. Y no era pretribulacional.

Fue entonces que leímos el libro de Marvin Rosenthal El Arrebatamiento Pre-Ira de la Iglesia. Este excelente libro, publicado en 1990, abrió nuestros ojos al hecho de que ya había un fundamento erudito para nuestro creciente entendimiento de las Escrituras. Esto nos llevó a leer las obras de Robert Van Kampen, autor de La Señal y El Rapto: Respuestas claras y sencillas para una pregunta difícil. Aunque los caminos tomados por estos escritores para estudiar el tema sobre el momento en que ocurrirá el arrebatamiento eran diferentes de los nuestros, las conclusiones eran las mismas. Ellos incluso le habían puesto el siguiente nombre a la enseñanza bíblica que dice cuándo ocurrirá el arrebatamiento: preira.

Durante nuestros dos primeros años de estudio, mantuvimos nuestros ojos y oídos abiertos para recibir información sobre el pretribulacionismo. Hicimos muchas preguntas para aprender todo cuanto pudiéramos acerca del fundamento bíblico de esta enseñanza. Y en la exposición popular sobre el tema, continuamos encontrando poco o nada de este fundamento. No fue si no hasta nuestro tercer año de estudio, hasta después de que habíamos tomado nuestras propias conclusiones, que comenzamos a leer estudios eruditos de académicos pretribulacionistas. Esto fue un desafío interesante. ¿Podría nuestro entendimiento de las Escrituras permanecer en pie después de confrontarlo con la erudición de estos grandes hombres? ¿Podía ser que estos respetados teólogos estuvieran equivocados?

Preira: Soportando la Prueba

Primero descubrimos que la enseñanza del arrebatamiento pretribulacional es una recién llegada. Marvin Rosenthal lo decía, pero ahora lo decían también los eruditos pretribulacionistas. Contrario a lo sostenido —que la iglesia primitiva esperaba un arrebatamiento pretribulacional—, el pretribulacionismo, con su venida de Cristo en dos etapas (una espiritual o “parcial” para el arrebatamiento, y una física o corporal para la Batalla de Armagedón), fue desarrollado por John Darby alrededor de 1830. La doctrina fue aceptada como la oficial sólo después de que apareció en la Biblia de Referencia Scofield en 1909. Así que la posición preira no es una doctrina que esté en conflicto con lo que han enseñado los teólogos estos últimos 2000 años; es una doctrina que está en conflicto con lo que han enseñado sólo algunos teólogos estos últimos 180 años.

La posición preira no es nueva. El doctor Renald Showers, que es pretribulacionista, ha escrito que la posición preira es “una variación del mesotribulacionismo y por lo tanto no es nueva, si no que es una revisión de una posición ya existente”.[1] Argumentamos que la mayoría de los textos que prueban la posición preira demuestran que en realidad concuerda con una posición más antigua, el postribulacionismo. Aunque las conclusiones preira son diferentes (el arrebatamiento ocurrirá después de la mitad del “Periodo Tribulacional” pero antes del derramamiento de la ira de Dios, en vez de ocurrir al final de este periodo, como sostiene el postribulacionismo), los pasajes en que se fundamentan ambas posiciones son casi los mismos. Por lo tanto, si la antigüedad de una posición pesa a su favor, no es el pretribulacionismo el que gana credibilidad si no la posición preira.[2]

También descubrimos que nuestra postura anti-pretribulacional nos granjea la buena compañía de muchos clásicos eruditos bíblicos, como los son: John Wesley, Charles Spurgeon, Mateo Henry, John Knox, John Hus, John Calvin, Isaac Newton, John Wycliffe, John Bunyan y, más importante aún, la compañía del apóstol Pablo. De hecho, a excepción de una breve referencia hecha en el siglo V, la creencia pretribulacional en un regreso de Cristo en dos etapas no surgió sino hasta después de los primeros 1800 años de historia eclesiástica.[3]

Mientras más estudiamos, más nos asombramos de la tremenda falta de evidencia que tiene el pretribulacionismo. Aún eruditos de renombre como John Walvoord admiten que esta posición carece de referencias bíblicas directas que la sostengan. De hecho, Walvoord dice que los intentos por encontrar estas referencias directas son “forzadas”.[4] En contraste, la posición preira se fundamenta en muchas referencias bíblicas directas. No hay necesidad de forzar nada.

Finalmente, descubrimos que muchas de las nuevas ideas “radicales” a las que llegamos no eran ni tan radicales ni tan nuevas. La mayoría de ellas han sido por años expuestas por varios eruditos. No hay nada de nuevo, por ejemplo, en nuestro descubrimiento de que el arrebatamiento es el evento que gatilla el Día del Señor. Esta es la posición sostenida por John Walvoord. No hay nada de nuevo en sugerir que los eventos descritos en la Profecía del Monte de los Olivos son los mismos descritos en los sellos del Apocalipsis. Esta es la posición sostenida por Renald Showers. No hay nada de nuevo en decir que Mateo 24:31 es una referencia al arrebatamiento. Esta es la posición sostenida por Robert Gundry. Muchos eruditos, por supuesto, no concuerdan ni con nosotros ni entre ellos mismos. Walvoord y Showers, por ejemplo, no concuerdan con muchos de sus colegas pretribulacionistas; los dos hombres a menudo están en desacuerdo entre sí; y ambos están en desacuerdo con Gundry.

Hay tres cosas de la posición preira, sin embargo, que son relativamente nuevas. Primero, la acuñación formal del término “preira”.[5] Segundo, la ubicación sistemática del arrebatamiento en la secuencia de los eventos de los últimos tiempos (esto no es poner fechas, puesto que ordenar los eventos no es lo mismo que poner fechas). Tercero y más importante, es que esta presentación sistemática permite que los pasajes se lean en su sentido más común, normal y literal. Con las otras posiciones sobre el arrebatamiento, muchos de los pasajes son “torcidos” o alegorizados para que encajen en la estructura escatológica predeterminada. El grado en que los pasajes son torcidos varía según el autor. Si la totalidad de los pasajes que tratan del tema del arrebatamiento pudiera describirse como el zapato de cristal de la Cenicienta, diríamos que el pretribulacionismo es un pie demasiado pequeño, y que el pos y mesotribulacionismo son pies demasiado grandes. Sólo el arrebatamiento preira es el pie que puede calzar el zapato de cristal sin problemas.

Eso es algo nuevo.

Pero la posición preira no es una nueva interpretación de la Escritura. La verdad ha estado ahí desde que se completó el canon del Nuevo Testamento, y estamos convencidos de que muchos creyentes ya la conocían, aún si no se han dado el tiempo para hacer su propia investigación. Robert Van Kampen escribe:

“La posición preira no es una invención del siglo XX. Era la posición de Cristo, de Pablo, de Pedro y de Juan. Incluso la revelación del Señor a Daniel la menciona directamente (véase Dn. 12:1-2, especialmente la secuencia de los acontecimientos y la selección de las palabras empleadas). Fue también la postura de los primeros padres de la iglesia, como lo demuestra La Didaque, La Enseñanza del Señor por medio de los Doce Apóstoles, el cual es tal vez el comentario más antiguo sobre la Profecía del Monte de los Olivos (i.e., el momento del arrebatamiento) que existe hoy en día”.[6]

¿Cómo Tantos Pueden Estar Equivocados?

Si la posición preira es la correcta, ¿cómo tantos pueden estar equivocados? Ha habido muchos periodos en la Historia de la Iglesia en la que la enseñanza dominante resultó luego ser un error. En el siglo IV, por ejemplo, la Iglesia Griega desechó el libro del Apocalipsis por considerarlo no-canónico, y así permaneció por varios siglos hasta que finalmente fue restaurado a su lugar. En el siglo XVI, Martín Lutero se rebeló contra la Iglesia Católica asegurando que la Biblia debía ser la única fuente de doctrina. Lutero fue catalogado como hereje, e inició la Reforma Protestante. A comienzos del siglo XX, la teología milenial dominante era el posmilenialismo (la idea de que el Reino de Dios no será introducido por la Segunda Venida de Cristo si no por el hombre mismo a través de la iglesia), el que quedó hecho añicos tras los horrores de la I y II Guerra Mundial. Sugerir que el pretribulacionismo es un error no es una herejía, puesto que no sería la primera vez que una enseñanza prominente de la iglesia está errada.

Con tan poco fundamento bíblico, cabe preguntarse ¿cuál es el secreto que le ha permitido al pretribulacionismo cundir dentro de las iglesias evangélicas del siglo XX? Creemos que es sólo la preferencia popular. No importa con qué intensidad se defienda esta posición ni con qué parafernalia se promueva, es imposible encontrarla en la Biblia. La mayoría de los cristianos pretribulacionistas lo son porque eso es lo que se les ha enseñado, y cuando se les demuestra con la Biblia que la posición es un error, la mayoría defiende su creencia argumentando porqué Dios no los dejaría sufrir ninguna parte de la “Tribulación”, no cuándo dice la Escritura que ocurrirá el arrebatamiento.

 

Nadando Contra la Corriente

Mientras investigamos para completar este libro comprendimos que nos hallábamos nadando contra la corriente. Muchos se ofendieron porque cuestionamos la enseñanza de los más queridos expositores bíblicos de la actualidad, sin mencionar a las miles de iglesias, a los cientos de autores y a las muchas personalidades de la televisión. Por eso es que la pregunta más importante que debemos responder es si el creyente común puede esperar llegar a una conclusión razonable sobre el arrebatamiento.

Desde la perspectiva pretribulacionista, la respuesta es “no”. El pretribulacionismo requiere de un complejo análisis de la gramática griega y hebrea de los textos originales, más el uso de una teología dispensacional, un método de interpretación bíblica que se enseña en los seminarios. Por lo tanto, la defensa de la doctrina pretribulacional requiere de un nivel de educación que no está al alcance del cristiano común. Esto, en sí mismo, es un convincente argumento en contra de esta posición. La Biblia dice que con estudio diligente todos los creyentes pueden y deberían comprender toda la verdad de la Escritura, incluido el momento en que ocurrirá el arrebatamiento. Dirigiéndose a todos los creyentes, 1 Juan 2:27 dice: “Pero la unción [el Espíritu Santo] que vosotros recibistéis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”. 2 Timoteo 2:15 dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergornzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Pablo no le estaba diciendo a Timoteo que el significado de la Palabra de Dios estaba oculto entre líneas para que sólo los eruditos pudieran encontrarlo. En vez de eso, Pablo está diciendo que con diligencia todos los creyentes pueden entender las verdades que Dios ha revelado.

Muchos creyentes, sin embargo, se retraen del estudio bíblico profundo, diciendo: “No tengo suficiente educación”. A esto replicamos: “¿Para quiénes se escribió la Biblia?” Los seguidores del Señor Jesús eran un grupo de pescadores y publicanos. Eran los perdidos, los heridos, los parias de la sociedad. El Señor Jesús oró ante aquellos de gran educación diciendo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25). Proponemos que todo cristiano está capacitado para estudiar la Biblia en profundidad. Cuando una interpretación bíblica se deriva sólo de estudios académicos especializados, y resulta en una enseñanza que no concuerda con el sentido más llano del texto, debemos cuidarnos,[7] pues lo mismo hicieron los fariseos.

En contraste, la posición preira es literal, bíblicamente consistente, al alcance de la comprensión y el estudio, y con cientos de referencias bíblicas directas. La evidencia bíblica de la posición preira es tan abundante, que cuando comenzamos a compartir con otros los resultados de nuestra investigación no tuvimos que convencerlos de que estaban frente a un nuevo concepto. En vez de eso, los oímos exclamar: “Eso era lo que yo pensaba, pero no sabía a quién podía preguntarle”. Esto refuerza nuestra creencia de que el estudio sobre el arrebatamiento no es algo que debería intimidar a los creyentes. La habilidad para discernir la verdad del error está al alcance de cada creyente.

Con esto en mente, le pedimos a los lectores que le den a la posición preira una lectura imparcial. Al mismo tiempo, les pedimos a los lectores que lo examinen todo confrontándolo con la Biblia. Pablo nos ordena: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts. 5:21). Aunque este versículo se aplica a todas las áreas de nuestra vida, está dentro del contexto en el que Pablo habla específicamente acerca de la venida de Cristo y del arrebatamiento de la iglesia. En otras palabras, es la responsabilidad de cada creyente examinar las enseñanzas de los hombres — ya sea que estas provengan de amigos, familiares, pastores o predicadores televisivos, aún de escritores como nosotros—, confrontándolas con la infalible Palabra de Dios. Si le permitimos al Espíritu Santo que nos guíe, eventualmente llegaremos al conocimiento de la verdad. Porque la Biblia nos promete: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

Que la gracia del Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

 


 

[1] Maranata! Ven Señor! Un Estudio Definitivo del Arrebatamiento de la Iglesia (Friends of Israel Gospel Ministries, 1995), p. 13.

[2] John Walvoord ha argumentado con vehemencia en contra de esta aseveración, diciendo que el postribulacionismo moderno, el cual es tanto postribulacional como premilenial, es en realidad más reciente que el pretribulacionismo. Discrepamos en la base de que aunque muchos de los textos postribulacionistas modernos son de reciente aparición, la posición misma no lo es. Incluso Walvoord admite que muchos de los padres de la iglesia fueron postribulacionistas, y aunque a él también le gustaría rastrear las raíces del pretribulacionismo hasta los padres de la iglesia, sólo lo puede lograr vinculando la expectativa bíblica por la segunda venida al concepto de un arrebatamiento “en cualquier momento”. El hecho de que muchos padres de la iglesia creían tanto en la inminencia como en el postribulacionismo, como Walvoord concede, es un argumento de mucho peso en contra de su propia interpretación.

[3] La afirmación de que el sermón de Efraín el sirio sostiene la posición de un arrebatamiento pretribulacional es una afirmación hecha por los pretribulacionistas, pero al examinar este sermón, el lector puede darse cuenta de que en realidad presenta la postura de un arrebatamiento postribulacional.

[4] John Walvoord, La Pregunta Sobre del Rapto: Edición Revisada y Ampliada (Zondervan Publishing House, 1979), p. 182.

[5] En años recientes, la popularidad de la postura preira ha llevado a algunos a aplicar el término erróneamente al arrebatamiento de la séptima trompeta, lo cual sitúa al arrebatamiento al momento en que se toca la séptima trompeta, justo antes de las copas de la ira de Dios. Estas son posiciones diferentes, con diferente ubicación del arrebatamiento y con diferente exégesis. El arrebatamiento de la séptima trompeta, el cual es en realidad una posición postribulacional, no deber incluirse como parte de la posición preira clásica.

[6] Robert Van Kampen, El Rapto, Respuestas claras y sencillas para una pregunta difícil (Edit. Unilit).

[7] No estamos sugiriendo que los eruditos pretribulacionistas están torciendo deliberadamente el sentido obvio del texto. Después de efectuar un estudio profundo de la erudición pretribulacionista, entendemos como es posible, al leer las Escrituras con ideas preconcebidas, pasar por alto el significado liso y llano del mismo. Traducciones especializadas de las palabras griegas y hebreas le pueden dar a los pasajes un significado totalmente nuevo, y aunque estos significados  a menudo están en conflicto con otros pasajes, después de suficientes años de erudición, estos pasajes han sido, en las palabras de John Walvoord, “armonizados” con la postura pretribulacional.

Antes de la Ira de Dios

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